La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Los intelectuales argentinos suben al caballo por la izquierda y bajan por la derecha.
No es fácil estar sola, otras personas te miran con ojos impacientes como de sala de espera.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.