El buen lector hace el buen libro.
El buen libro de las penas es alivio.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
El buen paño en el arca se vende.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
El buen tiempo y el amor son dos cosas de las que nunca podemos estar seguros.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
El dinero es buen sirviente pero mal amo.
El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
El erotismo, ese triunfo del sueño sobre la naturaleza, es el refugio del espíritu de la poesía, porque niega lo imposible.
El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación.
El liderazgo es un compromiso con una idea, un sueño, y una visión de lo que puede ser. Y mi sueño es que mi tierra y mi pueblo pongan fin a los combates y permitir a nuestros niños alcanzar su máximo potencial, independientemente de su sexo, condición, o de creencias.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
El mejor amigo de una mujer es un buen cuchillo.
El mundo es una graciosa mentira inventada por el buen humor de los mártires.
El número ideal de comensales para una cena es dos... yo y un buen camarero.
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.
El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que es buen gallo, en cualquier gallinero canta.
El que es buen juez, por su casa empieza.
El que es buen músico, con una cuerda toca.