Cuánto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la leyenda personal en la verdadera razón de vivir.
Dame la ternura desde el sueño, dame ese cucurucho de sorbete que tenés en la sonrisa, dame esa lenta caricia de tu mano. Yo te daré pájaros que cantaran tu nombre desde lo más alto de los arboles.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Dar de mala gana es grosería. Nada cuesta añadir una sonrisa.
De la mala hierba ¡Qué mariposa nació!.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Despierta. De este sueño Veré el violeta de los iris.
Desprenderse de una realidad no es nada: lo heroico es desprenderse de un sueño.
Donde hay música no puede haber cosa mala.
Duermes, mientras la ciudad golpea el cristal con su llanto, ajena a tu sueño. Qué pena que este milagro de verte dormida en paz no desborde el muro de esta habitación.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo.
El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen día me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé.
El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando.
El azar tiene muy mala leche y muchas ganas de broma.
El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El buen Dios ha de tenernos en verdad mucho cariño para acercarse siempre a nosotros con un tiempo tan malo.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El buen gusto estropea ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El buen humor es síntoma de salud mental.
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo.
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas; y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes.