Un grano de buena experiencia a los 9 años, vale más que un curso de moral a los 20.
Un joven en años puede ser viejo en horas, si no ha perdido el tiempo.
Un mes de experiencia, enseña más que diez años de ciencia.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Una conversación con un hombre sabio vale más que diez años de estudio en libros.
Una escuela es una fragua de espíritus.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Una vez que salgas de la escuela, sólo lo que hagas por ti mismo dará calidad a tu vida.
Veneré a rudyard kipling a los 13 años, lo aborrecí a los 17, lo disfruté a los 20, lo desprecié a los 25, y ahora de nuevo lo admiro bastante. Lo único que nunca pude hacer fue olvidarlo.
Yo creo que llevo unos veinte años odiando y amando la televisión. Las épocas de nuestra vida se pueden fijar en el recuerdo en función de la programación.
Yo soy ateo, sí. Me tomé un largo tiempo para decir eso. He sido ateo por años y años, pero de algún modo sentí que era intelectualmente inaceptable que alguien dijera que es ateo, porque eso asumía un conocimiento que nadie tiene. De algún modo era mejor decir que alguien era un humanista o agnóstico. No tengo la evidencia para probar que dios no existe, pero sospecho tanto que él no existe que no quiero perder mi tiempo.
¿La edad de la luna? Yo diría más o menos trece años.