Si yo no hubiera sido, el alma mÃa repartida pondrÃa en cada cosa una chispa de amor...
Siempre vives, alma mÃa, en mis recuerdos de amor, como el perfume en la flor.
Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas, entre alma y piel clavadas contra el viento!).
Sin duda es mejor un amor prudente; pero es preferible amar locamente a carecer de todo amor.
Solamente pasaba diez minutos con el amor de su vida, y miles de horas pensando en él.