A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
A todos nos gustaría haber sabido todo antes.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir.
Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.
Además, lo cierto es que siempre matas a quien más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?
Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?.
Ahora los actores somos más parecidos a los seres humanos que las estrellas del cine de antes. Yo no quiero ser ningún ídolo.
Al bien hacer jamás le falta premio.
Al borde de la muerte más sonora que antes Las cigarras en otoño.
Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?.
Al morir dejo dos vencedores, dos Hércules en ciernes: Rusia y Estados Unidos de América.
Al progreso no hay quien lo pare. Dios creó el mundo en seis días. ¿Y que tenemos hoy? La semana de cinco días.
Al venir al mundo uno llora y los demás se alegran, es necesario morir riendo y que los demás lloren.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Alguno no llega jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.