No soy lo suficientemente joven como para saberlo todo.
No soy ni mucho menos ateo, pero no puedo creer todo lo que me dicen en contra de mi razón sin ser falso e hipócrita.
No soy tan joven como para saberlo todo.
No te acostumbres a todo lo bueno que obtienes, para que puedas seguirlo viendo.
No te pido que me lo cuentes todo, tienes derecho a guardar tus secretos, con una única e irrenunciable excepción, aquellos de los que dependa tu vida, tu futuro, tu felicidad, ésos quiero saberlos, tengo derecho, y tú no me lo puedes negar.
No te preguntes si vale la pena luchar por alguien, pregúntate: Si no lo hubiese hecho, podrÃa perdonarme.
No tengo nada porque no lo tengo. Nunca creà que él fuese todo para mà y que, despegada de él, fuese un montón de basura
No todo depende de los deseos, pero, aun asÃ, soy de los que han decidido intentar llevar a cabo sus deseos.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
No todo resbalón significa una caÃda.
No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.
Nos sirva de lección y de experiencia todo cuanto sucede.
Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.
Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
Nuestro ejército es el más disciplinado, abnegado y desinteresado en todo el mundo terrestre, porque tiene conciencia de su alto papel histórico.
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Nunca le prestes el auto a alguien a quien le has dado la vida.
Nunca me ha gustado lo que puede hacer todo el mundo.
Nunca pertenecerÃa a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
Nunca pierdas la oportunidad de tratar bien a alguien.
Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
Obra de modo que la máxima de tu voluntad pueda ser en todo tiempo principio de una ley general.
Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe.
Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia.