Antes había países pacíficos y países agresivos. Ahora todos quieren la paz. Y para asegurarla, fabrican más armas que nunca.
Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Antes que acabes, no te alabes.
Antes que corten los juncos del río contempla la luna.
Antes que te cases, mira lo que haces.
Antes que toda otra cosa la preparación es la clave para el éxito.
Antes y después de la civilización, cuando se tiene o ya no se tiene el gusto por los goces intelectuales, se busca la representación de objetos sensibles: los pueblos empiezan y terminan con gladiadores y marionetas: los niños y los viejos son pueriles y crueles.
Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que tú le tratarás a él y eso incluía una invitación a comer.
Antes, ser adolescente era un momento de no identidad. Pero desde los sesenta la juventud es un grado. La corbata se convirtió en anatema; el sostén, en mordaza.
Antídoto para el aburrimiento es la acción entusiasmante del servicio. Un aburrido no es quien puede, sino quien quiere.
Apenas nace la virtud, cuando ya genera contra sí la envidia, pues antes verás un cuerpo sin sombra que la virtud sin la envidia.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
Aprendiendo a morir sea prende a vivir mejor.
Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.
Aquel que desee convertirse en maestro del hombre, debe empezar por enseñarse así mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de que lo haga verbalmente. Pues aquel que se enseña a sí mismo y rectifica sus propios procedimientos, merece más respeto y estimación que el que enseña y corrige a otros, eximiéndose a él mismo.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Aun pido enseñanza; pero ya no al hombre, sino a quien no recibe enseñanza del hombre.
Ay, corazón viajero, tu soledad es perdición, has de llorar tu soledad vacía si se te muere la flor de la imaginación.
Bastante colabora quien no entorpece.
Bendito sea quien calla cuando no tiene nada que decir.
Bicho malo nunca muere.
Bien acierta quien sospecha que siempre yerra.