Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.
Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.
Sueña como si fueses a vivir para siempre vive como si fueses a morir hoy.
Teme a quien te teme, aunque él sea una mosca y tú un elefante.
Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.
Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.
Tenemos arte para no morir de la verdad.
Tenemos que afrontar el hecho de que o vamos a morir juntos o vamos a aprender a vivir juntos. Y si vivimos juntos, tenemos que hablar.
Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.
Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar.
Toda la noche allà en mi pecho hubo quien jadeaba de desesperación, quien se levantaba, quien te deseaba y sus dos manos frÃas volvÃa a rechazar.
Todo adulador vive a expensas de quien lo escucha.
Todo es muy difÃcil antes de ser sencillo.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
Todo gigante muere cansado de que lo observen desde afuera.
Todo le es perdonado a quien no se perdona nada a sà mismo.
Todo llega para quien sabe esperar.
Todo lo ignora quien de nada duda.
Todo nuestro conocimiento nos ayuda meramente a morir de un modo más doloroso que los animales que nada saben.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Todos somos iguales ante la ley... y me siento honrado de haber nacido plebeyo y voy a morir siendo plebeyo.
Tomado un amigo debe dársele crédito y antes de tomarle se le debe juzgar.
Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.
Trabajos nos dan quien grandezas nos promete.
Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores.