Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacerÃa.
Para el que cree no es necesaria ninguna explicación; para quien no cree, toda explicación sobra.
Pero ya sabe usted que quien ama no recuerda largo tiempo el agravio.
Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige.
Prefiero morir persiguiendo lo que quiero, que vivir haciendo lo que me quita la vida.