La polÃtica es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
La reina del mundo es la fuerza y no la opinión; pero es la opinión quien usa de la fuerza.
La vanidad muere con dificultad. En algunos casos obstinados, sobrevive al hombre.
La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente.