El no esperar remedio, ni desesperar de él, suele ser el remedio de los casos desesperados.
Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades.
Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
Cómo llevar a las palabras la sensación, el roce de tu mano por vez primera entre la mía.