Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.
Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.