La única verdad es la realidad.
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
La virtud está en el término medio.
La virtud resplandece en las desgracias.
Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.
Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.
Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro no poder hacerlo.
Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.
Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.
Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.
Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.
Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.
Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
Más se estima lo que con más trabajo se gana.
Movimiento es el paso de la potencia al acto.
Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
Ni tampoco por ser eterno será más bien, si no es más blanco lo que dura mucho tiempo que lo que dura un solo día.
No admitir como verdad nada que no fuera evidente.
No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.