Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.
Educar es crecer, así somos capaces de ver a todos por igual y ser llenos de entendimiento.
El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
El comienzo de todos los saberes es la admiración ante el hecho de que las cosas sean como son.
El hombre puede renunciar a todos los placeres que quiera, pero no va a renunciar a su sufrimiento.