A todos -y por supuesto me incluyo- nos resulta muy dificil decir lo que uno quiere decir, cuando lo que uno quiere decir es doloroso. La cosa más difícil del mundo es revelarse uno mismo, expresar lo que uno debe expresar. . . Como artista, siento que debemos intentar muchas cosas, pero sobre todo debemos atrevernos a fallar. Uno debe tener el valor de ser malo, estar dispuesto a arriesgar todo para realmente expresarlo todo.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana, con un amor que es más grande que yo toda, que me supera y me envuelve como un océano donde todo el misterio se resuelve en espuma...
A todos nos gustaría haber sabido todo antes.
Aguardar demasiado a un convidado es una falta de consideración para los que están presentes.
Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.
Algunos están destinados a razonar erróneamente, otros a no razonar en absoluto, y otros a perseguir a los que razonan.
Algunos piensan que conocen a todos, cuando en realidad no se conocen a sí mismos.
Amigos son los huevos, que están en el mismo nido y nunca se regañan.
Ante dios, todos somos iguales.
Antes de mil años, estaremos todos calvos.
Antes había países pacíficos y países agresivos. Ahora todos quieren la paz. Y para asegurarla, fabrican más armas que nunca.
Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos.
Aquel que ama, el mismo se ata y se mata, y se hace de señor siervo, en tanto que todos cuantos ve se piensa que le usurpan su amor, y con muy poca superstición todo en su corazón se perturba y se le revuelve de dentro.
Aquel que encuentra la paz en su hogar, ya sea rey o aldeano, es de todos los seres humanos el más feliz.
Aquél que no perdona a otros, destruye el puente sobre el cual él mismo debe pasar; porque todos los hombres necesitamos ser perdonados.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales.
Aquellos que están lo suficientemente locos para pensar que pueden cambiar el mundo, son aquellos que lo logran.
Aquellos que no estudian su historia están condenados a repetirla.
Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.
Así corrompe el ocio al cuerpo humano, como se corrompen las aguas si están quedas.
Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran.
Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción.
Bien mirados, todos nos ocultamos, completamente desnudos, en los vestidos que usamos.
Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida.